La Virgen de Regla - Yemaya: La patrona de La Habana.
Yemayá, en amoroso abrazo, en ondulante vaivén nos dará firmeza y sosiego, romperá las malas energías transmutándolas en bienestar y progreso. Viajará desde su profundo azul y en generoso gesto reinará para todos.
Ninguna fuerza es capaz de doblegar la voluntad de un ser humano honesto. Los caminos pueden ser difíciles, puede haber momentos ingratos, pero jamás debemos perder la fe y no perderla significa no dejarse vencer, aplacar sus propios demonios, desairar a los ajenos y no seremos devorados por los bajos instintos que las carencias desatan.
Ritual de paz para compartir.
7 velas azules.
7 pañuelos con los distintos matices del color azul, que puede ir del azul cielo pasando por azul oscuro, el índigo, marino, eléctrico, turquesa, añil, brillante, pastel, cobalto. Tú escoges.
7 monedas.
Recipiente plateado.
Nuestro perfume personal. 1 puñado de sal marina. Romero en rama. Esencia de romero.
En primer lugar, encenderemos las siete velas azules y alumbrados por ellas coseremos las monedas a cada uno de los siete pañuelos en los matices escogidos.
Depositaremos los pañuelos dentro del recipiente plateado y derramaremos sobre éstos la esencia de romero y nuestro perfume personal.
Acto seguido, pasaremos los pañuelos atados por la llama de las siete velas procurando que, sin llegar a quemarse, se ahumen.
A continuación, en el mismo recipiente metálico que contenía los pañuelos, pondremos un puñado de sal marina y sobre éste romero en rama, cortado en pequeños pedazos.
Encenderemos el conjunto con ayuda de una cerilla de madera y cuando empiece a desprender humo pasaremos por encima de éste, todos los pañuelos "mientras pedimos a Yemayá que aleje de nosotros todo mal y nos proteja de las energías negativas que afectan a nuestra existencia en su diario transcurrir."
Al finalizar enterraremos los pañuelos bajo una hermosa mata de Romero.
Yemayá, en amoroso abrazo, en ondulante vaivén nos dará firmeza y sosiego, romperá las malas energías transmutándolas en bienestar y progreso. Viajará desde su profundo azul y en generoso gesto reinará para todos.
Ninguna fuerza es capaz de doblegar la voluntad de un ser humano honesto. Los caminos pueden ser difíciles, puede haber momentos ingratos, pero jamás debemos perder la fe y no perderla significa no dejarse vencer, aplacar sus propios demonios, desairar a los ajenos y no seremos devorados por los bajos instintos que las carencias desatan.
Ritual de paz para compartir.
7 velas azules.
7 pañuelos con los distintos matices del color azul, que puede ir del azul cielo pasando por azul oscuro, el índigo, marino, eléctrico, turquesa, añil, brillante, pastel, cobalto. Tú escoges.
7 monedas.
Recipiente plateado.
Nuestro perfume personal. 1 puñado de sal marina. Romero en rama. Esencia de romero.
En primer lugar, encenderemos las siete velas azules y alumbrados por ellas coseremos las monedas a cada uno de los siete pañuelos en los matices escogidos.
Depositaremos los pañuelos dentro del recipiente plateado y derramaremos sobre éstos la esencia de romero y nuestro perfume personal.
Acto seguido, pasaremos los pañuelos atados por la llama de las siete velas procurando que, sin llegar a quemarse, se ahumen.
A continuación, en el mismo recipiente metálico que contenía los pañuelos, pondremos un puñado de sal marina y sobre éste romero en rama, cortado en pequeños pedazos.
Encenderemos el conjunto con ayuda de una cerilla de madera y cuando empiece a desprender humo pasaremos por encima de éste, todos los pañuelos "mientras pedimos a Yemayá que aleje de nosotros todo mal y nos proteja de las energías negativas que afectan a nuestra existencia en su diario transcurrir."
Al finalizar enterraremos los pañuelos bajo una hermosa mata de Romero.
